Extras

LUST

Este cortometraje de misterio y terror psicológico fue realizado durante la primera semana del Summer Camp, en el nivel intermedio de ESCAC. Fue una de las primeras veces que desarrollé un proyecto con tanta exigencia, ya que no solo necesitábamos props, sino también espacios vacíos con muy poca luz y focos de colores rojos intensos.


En muy poco tiempo elaboré un storyboard que me resultó muy útil para futuros proyectos. Todo el equipo rodó de forma equitativa, y en mi caso, la mayoría de escenas que grabé fueron en la oscuridad, lo que me permitió aprender mucha técnica.

La edición fue especialmente complicada debido al poco tiempo disponible y a la gran cantidad de material grabado, lo que nos obligó a recortar bastantes escenas. También tuvimos dificultades para equilibrar la música y los silencios, pero finalmente quedamos muy satisfechos con el resultado final.

La Venganza

El cortometraje fue realizado en un plató de cine en 2023, una experiencia que resultó especialmente enriquecedora a nivel profesional. En este proyecto tuve la oportunidad de trabajar con actores que ya contaban con experiencia previa, lo que facilitó mucho el desarrollo del rodaje y aportó mayor calidad interpretativa al resultado final. Además, fue la primera vez que participé en una producción donde se había llevado a cabo un trabajo previo específico con la vestimenta, lo cual supuso un aprendizaje muy valioso sobre la importancia del diseño visual en la narrativa.

Dentro del equipo técnico, desempeñé los roles de operadora de cámara y directora de fotografía, lo que implicó una gran responsabilidad en la construcción estética del cortometraje. Aunque se trataba de una producción relativamente sencilla en términos de rodaje, requería una atención cuidadosa a aspectos técnicos fundamentales para lograr una imagen coherente y bien ejecutada.

Uno de los elementos más importantes durante el proceso fue el control del foco, ya que resultaba clave para mantener la claridad y la intención visual en cada plano. Asimismo, se realizaron diversos movimientos de cámara con paneo que exigían una gran estabilidad en el uso del trípode, lo que me permitió desarrollar mayor precisión técnica y conciencia sobre la importancia del pulso y el control en la ejecución de movimientos cinematográficos.

¿Cómo el trauma influye la creatividad de los directores de cine, y cómo se refleja en sus obras?

Para el “Treball de Recerca” de mi colegio, llevé a cabo una investigación que, aunque partía de la relación entre psicología y cine, terminó centrando mi aprendizaje en el propio lenguaje cinematográfico. El punto de partida fue Mysterious Skin de Gregg Araki, una película que cambió profundamente mi manera de entender el cine. Su capacidad para tratar temas complejos con una sensibilidad tan particular me llevó a interesarme no solo por el contenido, sino por cómo un director construye una obra a partir de sus decisiones formales y su mirada personal.

A lo largo del trabajo, investigué distintos recursos cinematográficos y cómo estos se utilizan para transmitir ideas y emociones en pantalla. Analicé elementos como el color, el montaje, los tipos de plano o la narrativa no lineal, entendiéndolos ya no solo como herramientas técnicas, sino como decisiones conscientes que forman parte del proceso creativo de un director. Esto me permitió empezar a ver el cine de una forma más analítica, comprendiendo los pasos que hay detrás de cada película y cómo se construye un discurso audiovisual con un estilo propio.

La parte práctica del trabajo fue clave en este aprendizaje, ya que realicé un análisis comparativo entre La mala educación de Pedro Almodóvar y Mysterious Skin de Gregg Araki. A través de este análisis, pude identificar cómo dos directores abordan una temática similar desde enfoques completamente distintos, marcados por su identidad artística. Este proceso me enseñó a analizar en profundidad una película, prestando atención a su estructura narrativa, sus personajes, el uso del color y los simbolismos, y sobre todo a reconocer el sello personal de cada director y cómo este define su manera única de hacer cine.

FLUFFS OUT

Este cortometraje lo realicé en la Young Film Academy durante el segundo año que asistí, y supuso una experiencia especialmente enriquecedora, ya que trabajamos una temática que nunca había explorado antes: una comedia de tipo whodunit. Este género, centrado en el misterio y la resolución de un enigma, nos permitió experimentar con nuevas formas narrativas y jugar con las expectativas del espectador, combinando humor y suspense de una manera dinámica y creativa.

La parte más compleja del proyecto fue, sin duda, la colorimetría y el desarrollo de personajes. Contábamos con un número considerable de personajes y actores, lo que implicaba un gran esfuerzo de organización y coherencia narrativa. Además, uno de los retos más interesantes fue trabajar con peluches como personajes, los cuales no podían expresar emociones de forma facial. Para solucionar esta limitación, recurrimos al uso de focos de colores, empleando la iluminación como recurso expresivo para transmitir sentimientos como la envidia, la ira o el amor, lo que añadió una capa visual muy significativa al cortometraje.

En cuanto a mi papel dentro del equipo, fui principalmente la encargada de coordinar los tiempos y los planos, ya que desarrollé el storyboard del proyecto. También participé en la escritura de una parte del guion, aunque el proceso fue mayoritariamente colaborativo entre todos los miembros. Asimismo, tuve la oportunidad de rodar varias escenas, lo que me permitió involucrarme de manera directa en la parte técnica y creativa del cortometraje, consolidando así una experiencia muy completa dentro del ámbito audiovisual.